Saint-Emilion también le debe su aspecto excepcional a la gran variedad de terruños.
Así, la variedad de sus vinos se explica con la extraordinaria diversidad geológica (suelos calcáreos, suelos arcilloso-calcáreos, suelos de gravas, y suelos de arena) así como un microclima perfectamente adaptados a la viticulture.
Esta mezcla, junto con el cuidado atento que le tienen los profesionales a la vid ofrece condiciones ideales para nutrir y para hacer madurar al merlot, cepa la más utilizada en esta región.
En effecto, la variedad de los vinos de saint-Emilion también se explica con el sabio equilibrio del cupage de las cepas (la mayor parte siendo el merlot, junto con el cabernet franc y el cabernet sauvignon o el malbec) que les permite desarollarse en una paleta de matices aromáticos y gustativos particularmente apreciados.